Seguimos caminando y hablando de chorradas (nos encantaba hablar de cualquier cosa) hasta que llegamos a mi casa. Subimos a dejar su maleta y volvimos a bajar para visitar a Britney.
- Espera – me dijo deteniéndome justo antes de que pulsara el timbre de la casa de mi novia.
- ¿Qué pasa?
- ¿Crees que es buena idea que yo entre?
- ¿Qué? – no entendía a que venía aquello.
- A ver… la última vez que vi a Britney estaba gritando e insinuando que estabas liada conmigo.
- Eso fue una chorrada…
- ¿De verdad lo fue?
- Estaba nerviosa por lo empezar la quimio y encontró ese sms y se montó una película en la cabeza.
Me miró con cara de duda.
- ¿Seguro que quieres que entre?
- Ven aquí – la agarré por la muñeca atrayéndola hacia mí – Tú y yo somos amigas desde hace años, eres mi mejor amiga y no sé qué haría sin ti y ella es mi novia así que… por favor, intentar llevaros bien. No le tengas en cuenta lo del otro día ¿ok?
Asintió y llamé al timbre. Me alegró que no fuera Britney la que abrió ya que eso le daba unos segundos más a Vero para tranquilizarse. La madre de Britney me dio un cariñoso abrazo en cuanto abrió la puerta; y nos indicó donde estaba su hija.
Al llegar al salón vi a mi novia al fondo, tumbada en el sofá, tapada con una manta y con signos evidentes de no encontrarse bien físicamente aunque con bastante mejor aspecto que la última vez que la había visto.
Nos sonrió y se levantó para abrazarnos, tambaleándose un poco al hacerlo. Cuando abrazó a Vero le dijo:
- Perdona lo del otro día, sé lo importante que eres para Amy… y no quiero estropear las cosas.
- No pasa nada, todos podemos tener un mal día.
- ¿Estás mejor? – le pregunté tumbándome a su lado en el sofá.
- Sí, probablemente mañana ya iré a clase.
- ¿Va a ser así todas las veces? – lo dije con un tono más serio del que quería poner, pero fue inevitable, no sé mentir.
- ¿Estás preocupada? – dijo casi burlándose de mí.
- Pues claro que estoy preocupada…
- ¡Oh, qué moooona!
Empezó a hacerme cosquillas para tomarme el pelo y yo trataba de hacer que parase, sin demasiado éxito.
- Ya veo que no estás tan mal…
Después charlamos las tres durante un rato y Britney le preguntó a Vero por su abuela así que ella le explicó la situación. Al cabo de un tiempo Brit propuso ver una peli y cuando pusimos los canales de cine estaba justo empezando “Match Point”; a pesar de que odio a Woody Allen no me quejé cuando decidieron ver esa porque sabía que a ellas les encantaban sus películas (no entiendo por qué) y porque además la protagonista era Scarlett Johansson (que además de ser una de mis actrices favoritas, me alegraría la vista).
Al acabar la película nos despedimos de Britney para dejarla descansar y volvimos a mi casa. Aún eran las 22:30. Al llegar me fui hacia la cocina porque tenía sed y Vero me siguió.
- ¿Quieres ver algo en la tele? – pregunté aunque lo cierto es que tampoco me apetecía demasiado.
- Prefiero ir a la habita.
Sonreí porque esperaba esa respuesta. Al llegar preparamos su cama mientras charlábamos.
- En momentos como éste es cuando echo de menos que mis padres estén juntos.
- ¿Por?
- Al menos tendría un sitio al que ir ¿no?
- Siempre tendrás un sitio al que ir Vero, éste. Y además con tus padres no puedes cotillear como conmigo hasta las tantas ni hablar de sexo.
- Hum… supongo que es un punto a tu favor.
Me tumbé en mi cama y ella en la de al lado.
- ¿Cómo viste a Britney? – pregunté al cabo de un rato.
- No te preocupes… si no la vas a poner más nerviosa a ella. La quimio es así, los mareos y eso son normales ¿ok?
- Vaaale. Siento hacerme pesada pero es que si le pasa algo…
- Estás muy pillada por ella ¿no?
Más que como una pregunta lo dijo como dándose cuenta de ello, como reflexionando al respecto.
- Sí…
Era tan obvio que Britney me volvía loca, que prácticamente lo era todo para mí que era una chorrada intentar negarlo cuando quien te lo preguntaba era tu mejor amiga.
Después hubo un largo silencio que no sé por qué pero me pareció extraño, como si hubiera algo en el ambiente que prefiriésemos ignorar. Al final me decidí a preguntar lo que llevaba unos días en mi cabeza.
- ¿Qué me tenías que contar?
- ¿Te refieres a lo que te dije por teléfono? Da igual, ya no tiene importancia…
- ¡Venga, llevo días pensando en ello!
- Pero ahora ya no tiene sentido hablarlo.
- El otro día dijiste que querías.
- Pero eso era otro día… ya hemos hablado de lo que pasó con Britney y hemos arreglado las cosas, ya está.
- ¿Era sobre eso?
- Sí. Pero créeme, ya no importa.
La miré intentando encontrar algún indicio sobre lo que pensaba.
- ¿Qué? Te prometo que era sobre eso, sobre cómo se puso Britney el otro día y sobre lo que dijo. Pero ya lo hemos hablado ¿no?
- Sí.
- Pues ya está. Confía en mí.
- Ok.
No me quedaba más remedio, si decía que se trataba de eso ya no había nada más que decir y si se trataba de otra cosa… no sé por qué iba Vero a mentirme. De todas formas seguía notándola rara y no quería que se sintiera mal así que lo dejé pasar y no insistí en el tema.
martes, 27 de abril de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario