domingo, 30 de mayo de 2010

CAPÍTULO 22 (PARTE 1)

Volví a la habitación con una botella de agua en la mano. Eran las once de la noche. Me tiré en la cama de golpe provocando su risa.

- ¿Se puede saber qué haces? – dijo quitándome la botella de las manos y dejándola en el suelo después de beber un breve sorbo.

Me eché encima de ella, intentando forcejear. Pero en lugar de intentar pelear Britney me agarró con fuerza por la cintura acercándome a ella y aprovechando para besarme. Traté de soltarme pero su presa me lo impedía y poco a poco fui cediendo y dejando que su boca encontrara lo que tanto buscaba, la mía. Tras un rato vagando por su cuerpo, por sus besos, me separé y me tumbé a su lado.

- Amy – dijo después de un instante de silencio – cuéntame algo que nunca me hayas contado.

Estuve bastante tiempo en silencio, abrazándola y pensando en ello, porque no se me ocurría nada así de buenas a primeras. Finalmente dije:

- ¿Te he contado alguna vez cómo me gustaría que fuera mi boda? En el caso de que quisiera casarme…

- No. Cuéntame.

- Pues… a ver, ya sabes que para mí lo importante es el hecho de querer pasar el resto de tu vida con esa persona, de querer compartirlo todo; así que me da igual quien nos case o si legalmente esa boda tiene algún valor… para mí lo importante es eso, la unión. Pero me gustaría que, sea como sea la boda, fuera en París.

- ¿En París?

Asentí.

- Ya sé que ya te he hablado de París mil veces, pero nunca te he explicado esto. Es una ciudad… especial. Me pareció tan atractiva, tan bohemia y al mismo tiempo tan romántica… Pienso que yo había dejado de creer en el amor cuando mis padres se separaron, siendo yo aún una enana. Y creo que volví a creer en el amor cuando llegué a París. La gente, las luces, el Sena, los puentes, los parques… no sabría decirte por qué, pero creo en París y en lo que representa. Pienso que Bogart tenía razón, al final, siempre nos quedará París.

Se quedó observándome con una expresión super dulce en la cara. Cogí la sábana y me metí debajo riendo.

- Lo siento, he sido demasiado cursi, de nuevo.

- Te repito que lo cursi está infravalorado.

Se metió debajo de la sábana conmigo.

- ¿El mundo se ve mejor desde aquí? – mientras lo preguntó se acercó a mí acomodando su cabeza en mis hombros.

- Todo se ve mejor desde aquí – la atraje hacía mí para que se diera cuenta de que me refería a cuando ella estaba – Bueno, te toca. Algo que nunca me hayas contado.

- Siempre he querido hacerme otro tatto, pero nunca me he atrevido, o no encontraba algo que valiera la pena llevar para siempre en la piel.

- ¿Y lo has encontrado ya?

- Sí. Quería que fuera algo especial, algo relacionado contigo, con nosotras. Pero a la vez distinto, no ponerme simplemente tu nombre o tu inicial, algo más original.

- ¿Y…?

- Quiero tatuarme la palabra “Angie”.

- ¿Es tu próxima novia?

Me pegó suavemente mientras se echaba a reír.

- Cuando chocamos en el portal, cuando nos vimos por primera vez, ibas escuchando “Angie” de los Rolling.

- ¡No puedo creer que te acuerdes de eso!

- ¡Ja! – dijo con aires de superioridad - Yo me acuerdo de todo.

La besé.

- ¡Puf! Somos dos empalagosas… ¡Y me encanta!

Sonrió mientras empezaba a acariciarme la cara.

- Tengo una última sorpresa – dije de repente.

- ¿Más?

- Es una tontería… Date una ducha primero, ponte el vestido que te compré y luego vete hacia el salón. Te espero allí.

Me levanté de la cama con la ropa interior puesta y me fui hacia el otro lado de la casa.

viernes, 21 de mayo de 2010

CAPÍTULO 21 (PARTE 4)

Vi, desde el baño del bar, como al llegar y no verme ni encontrar ninguna pista se sintió un poco desconcertada. De todas formas se sentó, apoyando la bolsa con la película en el asiento de al lado. Me metí en el baño del fondo y dejé la siguiente pista justo cuando le mandé un sms avisándola de que tenía que ir a ese baño. Me escondí en el primer baño hasta que la oí pasar. Me marché de allí antes de que saliera.
Le había dejado encima de la tapa del wáter un pequeño estuche de maquillaje que en realidad contenía una llave. En la parte de atrás de la puerta dejé escrito a lápiz: descubrirás más tarde para qué sirve la llave. De momento sal, paga lo que has pedido y vete al palco blanco que hay frente al instituto. Estás tan solo a tres pistas de verme. P. D. Borra esto.

Me metí en una cafetería que estaba cercana al palco para poder verla llegar sin ser descubierta, los cristales estaban hechos de tal forma que cuando estabas dentro veías el exterior, peo no al revés. Vi su sonrisa desde lejos en cuanto vio el globo que había colgado en el pasamanos de la escalera. En el suelo del palco (lo siento por el vandalismo, pero si es por amor… todo se perdona) escribí con spray rojo: Recuerda esta noche como el principio de SIEMPRE.
La llamé.
- Hi love! – contestó al segundo toque.
- Estás preciosa.
Se giró mirando alrededor, buscándome con la mirada, pero los cristales me protegían.
- No intentes buscarme. O te quedas sin mí todo el día.
- Vaaale – dijo girándose de nuevo hacia el palco – Pero entonces tienes que prometerme que hoy dormimos juntas.
- Hecho.
- ¿De verdad?
- Sí.
- ¿Cómo? ¿Dónde?
- Céntrate. ¿Te gusta el globo?
Se echó a reír.
- Sí, mucho.
- Bueno, pues tienes que estallarlo.
Ahora fui yo la que no pudo evitar soltar una carcajada.
- ¿En serio? Me da penita…
- O él o yo esta noche baby, no puedes tenernos a ambos.

Colgué y un segundo después la vi guardando el móvil y explotando el globo. Me levanté rápidamente de la silla.

En el globo había un papel que le decía que tenía que ir hasta la entrada del bar de en frente. Le dejé justo en las escaleras un paquete dentro de una bolsa de papel. Y di la vuelta a la cafetería por el lado contrario a por el que ella vendría para no verla. En la bolsa escribí: no abras el paquete que hay dentro. Vete a casa de Vero (ya sabes donde es) y timbra; ella te abrirá y te dirá lo que tienes que hacer.

En el paquete dentro de la bolsa había un vestido precioso, azul claro, perfecto para ella. Le dije a Vero que le mandara ponérselo y que le diera la siguiente pista: “Coge mi MP4, lo tienes en el bolsillo pequeño de tu bolso. Sal a la calle y enciéndelo, abriendo la carpeta con tu nombre. Dirígete a la casa de Diego ¿Qué donde es? Justo delante de donde mantuvimos esta conversación:

Yo: Cuando encuentre la clase de amor que busco te lo diré y así sabrás que tipo de persona soy.
Tú: Cuando encuentres esa clase de amor, lo sabré antes de que me lo digas.

P.D. Si recuerdas dónde es podrás encontrarme. Número de portal de la calle 15. Entra y dame un toque cuando lo hayas hecho. Estás a una pista de mí.”

El Mp4 tenía un montón de canciones románticas pero era, principalmente, para que no se aburriera por el camino. Cuando recibí un toque le mandé por el ascensor la última pista. Eran un pack de cervezas Mahou, la misma marca que las del día de nuestro primer beso. Encima puse un sobre y dentro el siguiente párrafo: “Todo empezó en un ascensor, con cervezas en el suelo y tu boca en la mía. Eso fue, exactamente, hace seis meses menos dos días. Diego vive en el piso 2 en la puerta B (si eso no es una señal…). Sube y déjame sentir lo mismo que aquel día.”
Oí como abrió la puerta. Yo la esperaba en la habitación de Diego que me había ayudado a llenarlo todo de velas. Le mandé un sms cuando oí la puerta: Sigue los postits. Pegué uno al lado de la puerta y los demás por las paredes del pasillo hasta la habitación. Ponían, entre todos: Bien- veni –da – al – día – más – especial – de – tu – vida. El último estaba justo en la puerta de la habitación.
- ¿Demasiado cursi? – dije desde la cama.
- ¿Esto? – dijo moviendo los posits en su mano.
- Todo.
- No. Lo cursi está infravalorado.

CAPÍTULO 21 (PARTE 3)

La desperté con un sms a las once de la mañana siguiente: Good morning baby. Are you ready? Desde este momento continúa el día más especial de tu vida. Pista: Espero que tengas dinero.
Dije lo del dinero para que mirara en la cartera; allí le había dejado un billete de cinco euros que tenía escrito por detrás: Si esto fuera una película escribiría mi nombre y mi número y lo lanzaría al mundo confiando en que algún día lo encuentres [argumento de “Serendipity”]. Pero el destino ya ha actuado, el destino nos hizo chocar el primer día, literalmente. No nos hicimos ninguna herida, pero si hubiera pasado… ¿qué habríamos usado?
Tiritas. Britney siempre llevaba un paquete de tiritas en el bolso para cuando los zapatos le hacían daño. Dentro metí un tarro individual, muy pequeño, de mantequilla, acompañado de una nota: Vete a desayunar.
Con ayuda de la madre de Britney lo había organizado todo: compré croissants y los llevé sobre las 10, su madre le hizo tortitas, zumo natural y café. Además le compré una rosa. Lo dejamos todo encima de la mesa, preparado para cuando ella apareciese.
Me llamó después muy emocionada dándome las gracias.
- ¿Sabes? – dijo después de llevar un rato hablando – Mi madre dice que eres la novia perfecta.
Me eché a reír.
- Dale las gracias de mi parte.
- Aish, hasta te ganas a mis padres…
- Hombre claro, son importantes para ti, así que para mí también. Además así todo será más cómodo cuando seamos mayores y nuestras familias se junten en Navidad.
- Me late el corazón a mil por hora cuando pienso en el futuro contigo.
- Pues haz el favor de relajarte, no te vaya a dar un ataque al corazón.
- Boh.
- Jeje. Bueno, come con tus padres y con tu hermana y estate un poco con ellos. A las seis tienes que estar en la plaza de la fuente de los niños si quieres verme hoy. La siguiente pista llegará a ti.
Y una vez más, antes de que dijera nada, colgué.

Le había pedido a Vero que a las seis de la tarde le llevara la siguiente pista a Britney. Tras contarle todo el plan aceptó, con algo de pereza por tener que salir solo para eso pero encantada de ayudarme.
La pista que Vero debía entregarle se trataba de un sobre en el que iba mi entrada de cine de “La última casa a la izquierda” y una tarjeta: La guardé de recuerdo por ser nuestra primera cita a solas. Vete al Hiper Froiz a la sección de películas y remueve nuestra primera película juntas.
- Va hacia allí – me dijo Vero por teléfono en cuanto se despidió de Britney. Eso me daba unos cinco minutos para preparar la siguiente pista y esconderme para que no me viera. Por si acaso alguien la cogía me quedé vigilando hasta que llegó.
Detrás de uno de los dos DVDs que había de “La última casa a la izquierda” dejé un folio escrito:

“Leí una vez que El cine es una ruina en la Mesopotamia del siglo I a.d.C.; un avión que se estrella contra el monte K2 en el siglo XXII d.C.; es una amor imposible alrededor de una torre Eiffel destruida por las bombas de aviones ultramodernos, con un tiempo indefinible; es una expedición donde todo el mundo discute acerca de una puta radio que nadie tiene; es la carrera de un monstruo indefinido, hambriento, para alcanzar el alimento; los dos únicos espectadores sentados cada uno en una butaca roja e incómoda, en cada punta del cine en el que, en su pantalla, bailan Travolta y Truman que firman la última declaración de independencia de un país que ya no es suyo.

Pero ¿sabes lo que yo creo? Que no importa la escena: Bruce Willis armado hasta los dientes y encerrado en un edificio en La jungla de Cristal, Tom Hanks hablando con una pelota de volleyball en Náufrago, Julia Roberts tratando de robarle el novio a Cameron Díaz en La boda de mi mejor amigo, Leonardo DiCaprio bebiendo el veneno en Romeo y Julieta, de William Shakespeare, Meg Ryan fingiendo un orgasmo en una cafetería en Cuando Harry encontró a Sally o ella misma cruzándose con Tom Hanks en el aeropuerto sin saber que estaban predestinados a encontrarse, por fin, en el Empire State de Nueva York en Algo para recordar. Con cualquiera de ellas se aprecia lo mágico que es el cine. Tú eres igual o más mágica aún.
Tanto si la película de mi vida es Noviembre dulce, como si es Sexo en Nueva York, como si es Pretty Woman, tú ya eres la coprotagonista.
P.D. Compra la película y vete al bar donde solemos quedar. “

CAPÍTULO 21 (PARTE 2)

Sábado 23 de Febrero, cumpleaños de mi novia. A las 00:00 del viernes la llamé convirtiéndome en la primera persona que la felicitaba (aunque parezca mentira, me hizo ilusión).
- Durante unos meses serás la mayor de la relación – dije bromeando.
- Soy la mayor de la relación todo el año cariño.
- Ya, bueno… pero es que cuando ahora digas que tienes 17 y yo 16 pareceremos más distanciadas en edad, pero cuando tenemos la misma la gente no se da cuenta…
Me dio la razón riendo.
- Amy, gracias por hacer de este año algo tan especial, estás consiguiendo que sea el mejor de mi vida a pesar de… ya sabes.
El cáncer. Lo sabía. ¿Cómo olvidarlo?
- También está siendo el mejor año para mí. Y para ver tu regalo tienes que empezar por conectarte a internet y entrar en mi canal de youtube.
- ¿Qué? ¿Qué hay?
- Lo verás cuando entres… así empieza el día más especial de tu vida.
Colgué el teléfono antes de que ella pudiera decir nada más, para dejarla con la intriga.
Le había hecho un vídeo con fotos nuestras e imágenes grabadas y con nuestra canción de fondo. A modo de descripción del vídeo solo puse: “El mundo está en las manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y correr el riesgo de vivir sus sueños” (Paulo Coelho). Lo mejor que pude hacer es correr el riesgo. Gracias por ser un sueño hecho realidad. P.D. Si quieres descubrir la segunda sorpresa abre el cajón derecho de tu armario (lo de que abras el armario no era irónico xD). La única forma que tienes de verme es que sigas todas las pistas. Te llevarán hasta mí…

En el cajón del armario, en el bolsillo de una cazadora de verano (para que tuviera que buscarlo más) metí su regalo. Tenía que ser una prenda que supiera que no iba a usar próximamente para que no lo descubriera antes de tiempo. Lo había guardado dos días antes cuando estuve allí y ella en un momento determinado se fue al baño.
Era un pequeño paquete que me habían dado en una joyería cuando compré una pulsera. Dentro había un anillo prácticamente igual al que me ella me había dado por mi cumple, acompañado de una nota: “Compré uno muy parecido al que me regalaste a propósito. Ya sé que matrimonio y compromiso son palabras mayores. Pero hace tiempo que me comprometí a estar contigo hasta el final. Y al fin y al cabo, el matrimonio no es más que una forma de unión, tanto religiosa como civil. Hay muchas formas de estar unida a alguien; y no me hace falta un cura o un juez que me digan cuánto y en qué forma estamos unidas. Si lo que marca la diferencia entre esto y matrimonio es que necesitas que te jure amor eterno delante de tu familia o con una ceremonia especial, sabes que lo haría… aquí o en Hawái, en un bar o en un castillo… Como Shakespeare dijo una vez: no es amor el amor que muda cuando mudanza encuentra. Ante la adversidad y cuando todo cambia, el verdadero amor permanece.”
Se conectó al Messenger en cuanto acabó de leerlo.
- ¿Te ha gustado? – pregunté nerviosa.
- ¿Qué si me ha gustado? Si te tuviera delante te comía a besos. ¿No puedes bajar un rato?
- No, no, no. Tienes que seguir todas las pistas para poder verme.
- ¿Y cuál es la siguiente?
- Tendrás que esperar.
- Agg ¡Que mala eres!
- Sabes que te encanta…
- Más de lo que crees…
Seguimos hablando hasta las cuatro de la mañana. Vimos a la vez una de sus películas preferidas, “Serendipity”, comentándola por Msn.
- Britney – escribí en un momento determinado, justo después de que la pareja protagonista se despidiera después de su primer encuentro - ¿cómo es posible que una de tus películas favoritas sea “Serendipity” si no crees en el destino?
- Bueno… hace tiempo que empecé a creer en el destino.
- ¿Ah sí? ¿Cuándo?
- El 25 de Agosto.
Sonreí mirando a la pantalla cuando lo escribió.

CAPÍTULO 21 (PARTE 1)

Sabía que quería a una persona cuando apreciaba compartir hasta sus silencios. Aquella no era una relación más. La quería y ese hecho irrefutable marcaba todo lo demás: los buenos momentos y los malos. Lo sentía todo a flor de piel: los buenos momentos me llenaban de una forma en que no me había pasado nunca y, al mismo tiempo, las peleas con ella eran más intensas, dolían más.
Había asistido como testigo preferente a la “Revolución Britney”; no, no esa en la que Britney Spears cambió el rumbo de la música de su época, quitándole el puesto descaradamente a Madona como reina del pop, si no esa en la que Britney Spencer había cambiado el rumbo de mi vida, apoderándose del puesto del vacío como dueña de mi alma.
De pronto, su risa rompió el silencio.
- ¿Qué pasa? – dije levantando la vista hacia ella.
- Me encanta cuando pones esa cara de concentración. ¿En qué estabas pensando?
- En Mozart – dije señalando el libro de música que tenía delante y que en esos momentos debería estar estudiando para mi examen del día siguiente.
- Pues debe ser interesante…
- No eres nada sutil con la ironía.
- Ni tú nada sutil cuando piensas en mí y me lo niegas.
Sonreí intentando volver a concentrarme en el libro que tenía delante. Estábamos en mi cama sin aprovechar demasiado esa tarde de domingo porque yo tenía que estudiar. Había pasado una semana desde la reconciliación y todo había vuelto a la normalidad, es más, puede que ahora notara a Brit más cercana a mí. Con Vero también lo había solucionado. Tuvieron una conversación en la que yo no estuve presente y en la que nunca llegué a saber qué se dijeron, pero desde entonces estaban igual de bien que antes de las broncas.
Me rozó la pierna con su pie descalzo intentando llamar mi atención y que le hiciera más caso.
- ¿Sabes lo que hace mucho tiempo que me apetece hacer? ¡Dibujarte!
- ¿Qué? ¡No, que corte…!
- Veeenga. Te prometo que no se lo enseñaré a nadie y además así mientras tú estudias me entretengo.
La miré con reticencia. Se echó sobre mí, insinuante.
- O me dejas o…
Empezó a besarme por el cuello.
- Vaaale – la paré antes de que me dejara llevar por mi cuerpo, quedándome sin estudiar nada.
Con una sonrisa de satisfacción se levantó a coger un block de dibujo y se echó en el lado opuesto de la cama.
Intenté volver a concentrarme en los estudios, pero diez minutos más tarde un nuevo pensamiento captó por completo mi atención: faltaba menos de una semana para el cumpleaños de Britney ¿Le gustaría lo que le había preparado?

viernes, 14 de mayo de 2010

CAPÍTULO 20 (PARTE 4)

Cuando Britney me llamó cinco minutos después para decirme que ya la había escuchado yo ya estaba en el portal de su casa, esperando a que llamara.
- Te quiero – fue lo primero que dijo.
- ¿Te ha gustado?
- ¿Qué si me ha gustado? En cuanto te vea te voy a demostrar cuánto me ha gustado…
- ¿Ah sí? Pues abre la puerta de tu casa y empieza a demostrármelo.
En dos segundos llegó a la puerta. Aún sin colgar el teléfono dijo a través de él:
- Oye te tengo que dejar, que ha aparecido en mi puerta una sexy chica que parece perdida y a lo mejor necesita que alguien la guíe – lo dijo sonriendo insinuante.
Ambas colgamos. Me metió en casa y esperó hasta llegar a su habitación para besarme, porque sus padres estaban en la cocina, al lado de la entrada. Me empujó contra la pared nada más entrar en su cuarto. Con una sonrisa descarada dijo:
- Tengo la impresión de que vas a estar agotada mañana.
- Es difícil agotarme…
Me besó sacándome la cazadora, deslizándola rápidamente por mis hombros y dejándola en el suelo. Me tumbó en la cama tirándose ella encima.
- Britney tía, que están tus padres…
Se levantó y echó el pestillo diciendo:
- Solucionado.
- ¿Y si nos oyen? Y es difícil que no lo hagan.
Yo me había incorporado en la cama. Se sentó en mis piernas, mirando hacia mí.
- ¿Me estás diciendo que vas a ser capaz de contenerte ahora mismo? – se acercó sin llegar a besarme y sin dejar que lo hiciera - ¿de verdad? – me cogió por el pelo suavemente pero echándome la cabeza hacia atrás, empezando a morderme el cuello de forma sensual. Metió la mano por debajo de mi camiseta - ¿Vas a irte sin hacerlo conmigo?
Ya no aguanté más. Comencé a devolverle los besos, le quité la camiseta. Escuchaba como su respiración se hacía más profunda y entrecortada cuando empecé a besarle el cuello, el pecho. Me agarró la cara sin separarse de mí, aún seguía sentada en mis piernas y por lo tanto me miraba desde una posición un poco más alta.
- Dime que me quieres – dijo mirándome a los ojos.
- I love you.
Se levantó para quitarme el pantalón y volvió a ponerse encima. Mientras me acariciaba todo el cuerpo siguió pidiéndome que le dijera frases románticas, frases que borraran lo que había pasado esa mañana. Mientras sus manos recorrían mi espalda, mis pechos, el vientre, el cuello; me susurró:
- Dime que siempre estarás conmigo.
Dejó su mano apoyada justo en el borde de mis bragas, en el vientre.
- Dilo o no sigo – dijo sonriendo maliciosamente.
- Ya sabes que eres lo más importante para mí – metió su mano en mi ropa interior, sin dejar de mirarme a los ojos – Siempre estaré contigo.
Me hizo el amor, sin apartar sus ojos de mí ni un momento, grabando cada momento en su retina, sonriendo, besando, provocando, todo en el momento correcto para hacerlo. En un determinado instante me costó mucho no hacer ruido y para evitarlo, sin querer, le mordí el cuello, dejándole un chupetón considerable.
Luego fui yo la que tomó el control de la situación y la que consiguió que prácticamente tuviera que morder la almohada para no chillar. Cuando volví a mirar el reloj había pasado una hora desde que le mandé el mensaje y estaba empezando a vestirme para volver a mi casa. Ella se levantó, sentándose en la cama y besándome la espalda (yo aún llevaba puesto solo el sujetador).
- ¿Decías de verdad todo lo de la canción?
Me giré para mirarla.
- Completamente en serio.
- ¿Lo de que me ves siendo tu mujer y la madre de tus hijos también?
- Todo Britney, todo. Eso también.
Me acerqué para besarla y volvió a acariciarme y a intentar quitarme la poca ropa que tenía.
- Britney… ¿no me piensas dejar volver a mi casa?
- Hoy no.

CAPÍTULO 20 (PARTE 3)

Durante la hora siguiente no pasó nada especial o digno de mención. En el recreo cuando iba hacia clase con Vero nos cruzamos a Britney, se paró delante de mí y se acercó para susurrarme al oído:
- Voy a esperar todo el tiempo del mundo.
Lo dijo de una forma muy, muy dulce. Se me puso la piel de gallina. Se apartó sonriendo y siguió caminando.
Al llegar a clase, cuando faltaban cinco minutos para que el recreo acabase Vero me dijo que si quería podíamos irnos las tres últimas horas a dar una vuelta y a hablar un poco de lo que pasaba con Britney. Pensé en las clases que me quedaban: en una el profesor nunca nos ponía falta de asistencia y a las otras dos no me importaba faltar.
- Ok. Nos vamos – le dije a Vero.
Antes de salir cogí un lápiz y escribí en la mesa de Britney: Voy a faltar a las tres clases, necesito despejarme un poco. Aunque me voy con Vero, por favor, no pienses mal. Gracias por darme tiempo. Ya hablaremos. Un beso.

Fuimos a tomarnos un café. Nos sentamos hacia el fondo de la cafetería, en una mesa bastante apartada para poder hablar cómodamente.
- A ver… explícame qué ha pasado – dijo cuando la camarera terminó de servirnos.
- ¿A la mañana o ahora?
- TODO.
Sonreí. Era una respuesta tremendamente típica en ella.
- A la mañana se puso celosa porque vio que habíamos dormido en una sola cama.
- Te lo dije… Yo también me habría puesto celosa si hubieras dormido con ella.
- Pues no entiendo por qué. Se supone que cuando estás con alguien confías en esa persona y en que no te va a engañar, ¿qué más da donde duerma?
- Pero no es porque no confíe en ti Amy. Yo poniéndome en su lugar creo que me pondría celosa por el simple hecho de que ella te tuvo esa noche abrazada y yo no. ¿Entiendes? Es envidia no celos o desconfianza.
- Bueno, de todas formas eso fue lo de menos.
Le expliqué la parte de la discusión en la que Brit dijo mi frase “favorita” de la semana y se sorprendió mucho de que hubiera dicho eso. Le conté también lo de que le había pedido tiempo.
- ¿Por qué?
- No sé, lo necesito… me siento rara ahora mismo. Creo que han sido demasiadas cosas en muy poco tiempo y que simplemente me siento saturada: decirle a mi madre que soy lesbiana, tener esa conversación decepcionante con ella, el cáncer de Britney, los celos de ahora, las peleas absurdas…
- Ya, demasiado. ¿Pero le has explicado esto a ella? Porque va a creer que lo que te estás pensando es si dejarla o no.
- No, no se lo he explicado.
- ¿Por qué? ¿Vosotras no lo hablabais todo?
- Sí, pero esto es distinto.
- ¿En qué?
- Pues en que no quiero que piense que me está afectando mucho lo de su cáncer, aunque sea así.
Me miró haciendo un gesto comprensivo con la cara.
- Puf es que la verdad, para una relación en la que te enamoras… y mira que te lo ponen difícil…
- Pues sí…

Nos fuimos a dar una vuelta y después a comer a casa. Pensaba en Britney aunque no quisiera, aunque me hubiera dicho a mí misma y a ella que iba a intentar distanciarme un tiempo para reflexionar de una forma un poco más fría sobre las cosas. Pero con Britney para mí era imposible ser fría; como dice la canción de Jason Marz: “I tried to be chill but you’re so hot that I melted
Me acordé de ella cuando pasamos por delante de la tienda de viajes y en las guías de promoción había una de Estados Unidos; me acordé de ella cuando entramos en una tienda para comprar una revista y en la radio estaba sonando “So What?” de Pink, porque a ella le encanta esa cantante; me acordé cuando Vero comentó una anécdota del verano pasado, porque fue cuando conocí a Brit; me acordé de su sonrisa cuando le dije que me encantaba lo que había visto de Willmington en “Dawson crece”, porque en la revista salía Katie Holmes (actriz principal de la serie)… En definitiva, pensé en ella constantemente sin poder evitarlo; era como si sus recuerdos ya estuvieran mezclados con los míos, como si solo hubiera un “nosotras”, no un “yo” o un “ella”. La gota que colmó el vaso fue cuando, ya por la tarde, cerca de las ocho, estaba escuchando música con Vero después de haber estado estudiando, y sonó “Dangerously in love” de las Destiny’s Child. Al escuchar la letra sentía que reflejaba a la perfección cómo me sentía por Britney, cada frase (salvo una en la que menciona a un tío), cada significado que yo le atribuía era igual que lo que quería decirle. Decidí terminar con ese rollo de intentar estar lejos de ella, con un solo día sin hablarnos me había sobrado para darme cuenta de lo mucho que la echaba de menos y que la necesitaba.
- Quiero hablar con ella – dije sonriendo al darme cuenta.
- ¿Con Britney?
- Sí.
- Ya tardabas en decirlo…
- ¿Por?
- Porque llevas todo el día pensando en ella.
- ¿Cómo lo sabes?
- Los ojos te brillan de forma distinta cuando hablas de ella, y hoy aunque no la has mencionado, no han parado de brillarte así.
- Ya claro, es que me fumé un porro en el baño de la cafetería… - dije de coña.
Se echó a reír mientras yo me levantaba para coger el móvil. Escribí el siguiente sms:
“Escucha Dangerously in love de Destiny’s child. Eso es lo que siento por ti. No necesito más tiempo. Avísame cuando la hayas escuchado. Te echo de menos.”
“Dangerously in love”:
I love you

Baby I love you
You are my life
My happiest moments weren't complete
If you weren't by my side
You're my relation
In connection to the sun
With you next to me
There's no darkness I can't overcome
You are my raindrop
I am the sea
With you and God, who's my sunlight
I bloom and grow so beautifully
Baby, I'm so proud
So proud to be your girl
You make the confusion
Go all away
From this cold and messed up world

I am in love with you
You set me free
I can't do this thing
Called life without you here with me
Cause I'm Dangerously In Love with you
I'll never leave
Just keep lovin' me
The way I love you loving me

And I know you love me
Love me for who I am
Cause years before I became who I am
Baby you were my man
I know it ain't easy
Easy loving me
I appreciate the love and dedication
From you to me
Later on in my destiny
I see myself having your child
I see myself being your wife
And I see my whole future in your eyes
Thought of all my love for you
sometimes make me wanna cry
Realize all my blessings
I'm grateful
To have you by my side

Every time I see your face
My heart smiles
Every time it feels so good
It hurts sometimes
Created in this world
To love and to hold
To feel
To breathe
To love you

Dangerously in love
Can't do this thing
I love you , I love you, I love you
I'll never leave
Just keep on loving me
I'm in love with you
I can not do
I cannot do anything without you in my life
Holding me, kissing me, loving me
Dangerously
I love you
Dangerously in love